195. Alfa de los alfas
Nicklaus
Cuando el auto atraviesa la entrada de la manada, puedo sentir cómo la tensión en mi cuerpo aumenta. Mi corazón late con fuerza mientras nos acercamos a la mansión. Mi mansión. Los recuerdos de todo lo que alguna vez fue mío se arremolinan en mi mente.
El rugido del motor se detiene justo en frente de la entrada, y una oleada de miradas nos envuelve. Puedo sentir los ojos de los miembros de la manada sobre nosotros, miradas curiosas, sorprendidas... y algunas llenas de resentimiento.
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