194. Ya somos una manada
Nicklaus
El viento del desierto acaricia mi rostro mientras observo a Penelope abrazar a Tarkin, Bruno y Sofía. Sus lágrimas brillan en sus ojos, pero su sonrisa es sincera, llena de gratitud y algo de dolor por la despedida. Se ve pequeña entre los brazos de Bruno, pero la fuerza que irradia la hace parecer imparable.
Bruno la sostiene con tanto cuidado que parece temer que se rompa, mientras Sofía, al otro lado, le acaricia el cabello. Tarkin permanece de pie junto a ellos, observando en sile