183. No es Margaret
Penelope
El aire en la manada de Tarkin se siente más pesado que de costumbre, como si la propia atmósfera supiera lo que hemos enfrentado. Finalmente, estamos de vuelta. Pero no estamos a salvo.
Miro alrededor, viendo cómo los guerreros de la manada se mueven rápidamente para reforzar las defensas bajo las órdenes de Tarkin, quien sigue llevando a Sofía en sus brazos, su rostro tenso y lleno de determinación.
—¡Vigilancia en todas las entradas! —grita Tarkin, sin detenerse—. ¡Quiero patrullas