Nicklaus
La luz plateada de la diosa Luna se desvanece, dejando en su lugar la calidez familiar de la manada. Parpadeo varias veces, tratando de asimilar lo que acaba de ocurrir. La fría brisa del lago en donde mis cachorros siguen jugando acaricia mi rostro, pero no puedo apartar de mi mente las palabras crípticas que la diosa me ha dejado.
Estoy desorientado, como si aún estuviera atrapado en ese encuentro con la deidad. Su presencia, siempre envolvente y majestuosa, ha sido una constante en m