Capítulo 98. El Pacto de los Exiliados
El restaurante en Mayfair era de esos lugares donde el silencio cuesta más que el vino. Un santuario de techos altos, molduras bañadas en pan de oro y alfombras tan espesas que devoraban el sonido de los pasos. En una mesa del rincón, estratégicamente situada para observar la entrada sin ser vista, Isabella Petrakis esperaba.
No quedaba rastro de la mujer vulnerable que, meses atrás, había llorado hasta quedarse sin voz cuando Aslan la apartó para darle su lugar a Amara. Esa Isabella había muer