Capítulo 94. El inicio de la tormenta
El aterrizaje en Londres siempre se sentía como un golpe seco contra la realidad. El jet privado de Aslan cortó la capa de nubes grises que cubría la capital, dejando atrás el azul infinito del Mediterráneo para ser recibidos por el asfalto mojado y el horizonte de rascacielos que parecían cuchillos de cristal apuntando al cielo.
Dentro de la cabina, el silencio era cómodo, o al menos lo fue hasta que las ruedas tocaron la pista. Aslan estaba concentrado, ajustándose los gemelos de plata y recu