Capítulo 37. La Última Infusión. El Heredero en Peligro
El Doctor Katsaros cerró su maletín de cuero negro con un chasquido seco que resonó en el silencio de la gran habitación. Se ajustó las gafas y miró a Amara, que terminaba de acomodarse el vestido sobre su vientre ya prominente. A través del ventanal de la villa, el sol de la tarde empezaba a caer, pero el aire dentro seguía cargado de la seriedad de la consulta.
—Bueno, Amara —comenzó el médico, sentándose en la silla frente a ella—, tengo que decirte que estoy gratamente impresionado. Ya esta