Capítulo 19. Cruce de Corrientes
Aslan observó el reflejo del Támesis desde el ventanal de triple altura de su ático en One Blackfriars. El silencio era absoluto, roto solo por el rítmico golpeteo de las garras de Ares contra el suelo. El Gran Danés, soltó un ladrido corto y profundo, fijando sus ojos inteligentes en la puerta del balcón.
Aslan , despojado de su chaqueta pero aún con la camisa impecable y los puños remangados, observó a su perro con una mezcla de cansancio y afecto.
—Ya lo sé, Ares. Diez minutos más —murmuró