Capítulo 164. El nombre de la traición
Las palabras flotaron en el aire, pero el cerebro de Aslan se negó a procesarlas de la manera en que su tío esperaba. Sus manos, que aún estrujaban las solapas de la camisa de Alistair, se aflojaron lentamente, no por calma, sino por el shock de una comprensión geométrica y aterradora.
¿Tres días? ¿Tres días enteros?
Aslan dio un paso atrás, tambaleándose como si el suelo se hubiera inclinado bajo sus pies. Miró a Alistair de arriba abajo, fijándose en la normalidad pasmosa con la que soltaba u