Punto de vista de Sienna
El sábado por la tarde, Maya y yo logramos rentar dos vestidos elegantes en una tienda de saldos en el centro, el mío era negro, y el de ella de un tono azul oscuro. Nos pusimos los tacones altos y fuimos directo al salón del evento, llegando mucho antes que los invitados para revisar que todo estuviera en orden.
—¿Tienes la lista completa? —me preguntó Maya.
—Sí, aquí está —dije, mostrandole la tableta— nuestra tarea es recibir a la gente en la entrada, confirmar sus n