Punto de vista de Sienna
Entré en la habitación de Leo, mi pequeño ya estaba profundamente dormido, me acerqué, le quité la ropa y le puse su pijama favorito de dinosaurios, lo tomé en brazos y lo llevé a mi cama, esa noche dormiría conmigo, lo arropé con la manta y me senté a su lado.
Me llevé los dedos a los labios, no pude evitarlo, todavía sentía el maldito sabor a whisky y café de Aidan.
—Idiota—susurré, me sentía furiosa conmigo misma.
No podía quitármelo de la cabeza por más que lo int