Punto de vista de Sun
El llanto de mi hijo despertó en mí algo primitivo, el miedo que me había congelado un segundo atrás se transformó en furia, me importaba un demonio que estuviéramos en un lugar público, me importaban una mierda las amenazas de los cinco millones de dólares o que descubrieran mi maldito pasado. Nadie, absolutamente nadie, iba a llamar bastardo a mi hijo.
Me planté frente a Penélope y Elisa como una leona acorralada, cubriendo por completo el pequeño cuerpo de Leo a mis es