Punto de vista de Sienna
Aidan se quedó parado bajo el umbral, analizandonos, era imposible que no notara el rostro completamente rojo de Maya.
—Sun, necesito que captures estas firmas de inmediato —dijo Aidan, con su voz fría de siempre, pero sin apartar la mirada de mi amiga— hola, Maya, no sabía que teníamos visitas tan temprano.
Maya se levantó de la silla de un salto, acomodándose la gabardina a toda prisa.
—Ya me iba, señor Volkov —contestó Maya, forzando una sonrisa— solo vine a dejarle