99• No se detendrá.
Pensé que, después de conocer la verdad… después de ver lo que había hecho… lo miraría distinto. Que la rabia, la decepción y el miedo serían suficientes para apagar cualquier residuo de cariño. Pero no. Me gustaría decir que sí, que fue así de fácil. Sin embargo, la sangre tiene un peso extraño, incómodo, que se aferra incluso cuando duele. Un lazo torcido, herido, manchado… pero tan profundamente enterrado que no basta con querer arrancarlo.
Y al verlo allí, tendido en esa cama, tan pálido qu