93• No es Lee Harris.
Mi cuerpo aún se sentía extraño, como si no hubiese terminado de encajar del todo dentro de mí. La pesadez seguía aferrada a cada músculo, un residuo denso que no cedía del todo, aunque las náuseas, al menos, habían disminuido lo suficiente para permitirme pensar… o intentar hacerlo. Mi mente saltaba de un punto a otro sin detenerse, repasando una y otra vez lo sucedido: qué quería realmente Lee Harris, qué pudo haber buscado en mi casa, qué tenía Richard en su despacho que pudiera llamar la at