82• Lee Harris.
Me quedé mirándolo, sin saber si debía aceptar o no. Había algo en él, una vulnerabilidad suave, casi temblorosa, que no coincidía con la forma en que los desconocidos suelen acercarse. Y aun así… yo no lo conocía. O al menos no lo recordaba.
—Me gustaría… —respondí con cuidado—, pero tengo que ir a otro lugar en este momento.
El hombre asintió como si ya hubiera anticipado esa respuesta.
—No te preocupes —dijo con una sonrisa cansada—. Tengo mucho tiempo, aunque no lo parezca. Te daré mi tarje