48• Eres tú la que tiene el poder.
Entramos a mi habitación con las cajas y maletas, el silencio entre nosotros solo roto por el ruido del cierre de cremalleras y el roce de la ropa al ser acomodada. Mientras doblaba cuidadosamente una blusa, no podía evitar perderme en mis propios pensamientos, en lo irónico que era todo. Apenas cinco meses atrás había estado exactamente en esta misma habitación, sentada en la cama, mirando su entrevista, sintiendo una mezcla de desprecio y frustración hacia él por su arrogancia. Richard Preece