35• Te necesito a ti.
El sonido fue lo primero que escuché. Un pitido constante, monótono, que iba marcando el paso del tiempo. Intenté moverme, pero mi cuerpo no respondió. Sentía la cabeza pesada, como si todo girara despacio, y un dolor punzante me atravesaba el brazo izquierdo, subiendo hasta el hombro.
El aire olía a desinfectante, a limpio, a algo frío y metálico. Parpadeé con dificultad, tratando de enfocar. La luz blanca del lugar me quemó los ojos al principio, haciéndome cerrar los párpados otra vez. Respi