108• Frank ha regresado.
Esa mañana, todavía en mi habitación, mi teléfono sonó de repente. Al ver que era Elliot quien llamaba, me sobresalté un poco. Respiré hondo, intentando ordenar los pensamientos antes de deslizar el dedo y contestar.
—Nora… —su voz sonaba seria, más tensa de lo habitual—. Acabo de enterarme de que Frank ha regresado.
Mi estómago se encogió. No podía creerlo. Justo cuando parecía que podíamos empezar a respirar tranquilos…
—¿Qué… qué piensas hacer? —pregunté, con un nudo en la garganta.
—Tengo un plan —dijo, su voz firme pero contenida—. Sé cómo entrar al lugar donde vive sin que se dé cuenta y obtener la llave. Pero una vez que la tenga, tendré que ir inmediatamente al sitio, sacar la cámara y el arma.
Mi corazón se aceleró y sentí un nudo en la garganta.
—Elliot… esto es demasiado arriesgado. No sabes lo que puede pasar. Frank… Frank es capaz de cualquier cosa.
—No te preocupes por mí, Nora —respondió, con un tono que me atravesó el pecho—. Estaré bien. Incluso si esto fuera lo últim