Ámbar había llegado a la clínica, estaba dispuesta a todo, llegó a la sala de espera y allí encontró a Javier. Se acercó a él con sumo cuidado, consciente del coraje que seguro estaba sintiendo por el nacimiento de ese hijo que no era suyo.
—Hola. ¿Cómo está Laura? ¿Ya dio a luz al bebé?
Javier la miró con una expresión que denotaba el desagrado que le causaba su presencia allí, especialmente al imaginar que quizás ella ya estaba al tanto de toda la verdad. Sin embargo, no podía arriesgarse; m