Ámbar no podía creer lo que estaba escuchando. Por un momento, se imaginó que Alejandro estaba un poco desorientado y aturdido, dado que se había enterado de que Valentina no podía darle el tan ansiado hijo para poder recibir la herencia.
— Por favor, Alejandro, es una incoherencia lo que acabas de decir. Te pido que no lo vuelvas a repetir nunca más en tu vida. Creo que estás delirando con la noticia que te dio tu esposa. Necesitas descansar para que no repitas esta idiotez.
Alejandro al ver q