Había llegado el día de la boda de Valentina y Alejandro, Laura aun guardaba el secreto sobre su embarazo. Tenía miedo de contarle la verdad a Alejandro, porque no sabía de lo que era capaz de hacer, y no se podía arriesgar a causarle un dolor tan grande a su hija que destruyera lo que para ella era el día más importante de su vida.
— Madre pero aun no te has vestido, falta muy poco para la boda, mi suegra me pidió que estuviéramos una hora antes en su casa. También necesito que me ayudes a pon