Narrado por Liam Donovan
El eco de las risas de los niños ya era solo un murmullo lejano tras las puertas cerradas de sus habitaciones. Al entrar en nuestra alcoba, el silencio nos recibió como un bálsamo, pero la chispa de travesura en los ojos de Mia me dijo que la noche estaba lejos de terminar. Ella se sentía victoriosa tras mi estrepitoso fracaso con la tienda de campaña, y yo, un hombre que ha sobrevivido a emboscadas en desiertos olvidados por Dios, no podía permitir que una civil —por m