Narrado por Liam Donovan
El pasillo de la clínica St. Jude nunca me había parecido tan largo. El olor a antiséptico y flores frescas, que antes me resultaba tranquilizador, ahora se me antojaba asfixiante. Llevaba puesto un suéter de cuello alto para ocultar las marcas en mi cuello y las costillas vendadas, pero no había tela en el mundo capaz de esconder el hematoma violáceo que me cruzaba el pómulo izquierdo ni los nudillos pelados que, a pesar de mis intentos por limpiarlos, conservaban cost