Narrado por Mia Blackwood
El sabor de sus labios todavía está quemándome la piel. Cuando Liam se separó de mí anoche, sus ojos no tenían el brillo de la victoria, sino el de un hombre que acaba de ver cómo su mundo se desmorona. Salió de mi habitación casi huyendo, sin decir una palabra, dejándome allí, con el corazón galopando y una sonrisa de satisfacción que ni el dolor de mi pierna podía borrar.
Le gané. Finalmente, el gran bloque de granito se agrietó.
Pero mi victoria duró exactamente lo