Narrado por Liam Donovan
El alivio de verla abrir los ojos duró apenas unos segundos antes de ser reemplazado por una determinación gélida. Mia había vuelto del abismo, pero seguía rota, rodeada de fantasmas químicos y debilidad física. Mi momento de quiebre había pasado; el hombre que lloraba se había guardado bajo llave, y en su lugar, el soldado había regresado para fortificar la posición.
Durante las siguientes cuarenta y ocho horas, me convertí en un muro infranqueable. Me instalé en un si