Narrado por Liam Donovan
El trayecto de regreso a la mansión fue, por decir lo menos, un ejercicio de paciencia militar. Mia no paró de quejarse: que el SUV era demasiado blindado y "olía a testosterona", que la velocidad era inadecuada y que yo era el hombre más aburrido que había pisado la tierra.
—¿Siempre eres así de rígido, Donovan? —me espetó, mirándome a través del espejo retrovisor—. Pareces un muñeco de acción al que se le olvidó cómo sonreír. ¿Te pagan extra por cada vez que frunces e