Narrado por Liam Donovan
El mundo se había reducido a ese pitido insoportable y al frío del cristal contra mi frente. Los médicos eran sombras moviéndose en un baile frenético de muerte, pero yo no podía ver a nadie más que a ella. Mia estaba cruzando una frontera a la que yo no podía seguirla, y el terror de quedarme en un mundo donde ella no respirara me desgarró las entrañas.
—¡Liam, apártate! —gritó Dominic, tratando de levantarme del suelo, pero me zafé de él con una furia ciega.
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