Narrado por Mia Blackwood
La libertad tiene un sabor específico. Para algunos es el mar, para otros es el dinero; para mí, ese día, sabía a travesura y a la ausencia de unos ojos azul tormenta que me seguían hasta cuando parpadeaba.
Era el día libre de Liam. Mi "soldadito" no estaba.
Me miré al espejo de mi habitación mientras me retocaba el labial rojo. Miller, el reemplazo que Dominic había enviado, era un tipo de unos cuarenta años con la mirada aburrida y el carisma de un bloque de cemento.