Narrado por Liam Donovan
El pitido final del detonador se fundió en un silencio sepulcral. Cerré los ojos, esperando el calor de la explosión, la fuerza que nos desintegraría a los tres. Pero no pasó nada. El aire seguía oliendo a sal y metal viejo, y mi corazón seguía latiendo con una violencia enfermiza.
Abrí los ojos para encontrar a Arthur riendo. Una