Me levanté en medio de la noche sin poder reconciliar el sueño. Nathan, el nuevo guardaespaldas, aséptico e impasible, eran los adjetivos que mejor lo describían. Me ponía nerviosa cada vez que compartíamos el mismo espacio, algo en su aspecto y su mirada me desestabilizaba. Los últimos días que habían transcurrido resultaron ser los más castigadores para mí, el nuevo empleoque me había designado Jaime consistía en acompañarlo durante las audiciones de las nuevas candidatas que se presentaban