POV: ELENA
El sonido de la cerradura electrónica bloqueándose me golpeó como una bofetada física. Damián me había encerrado. De nuevo. Pero esta vez no era para protegerme de mis deudas o de mi pasado, era para protegerme de la realidad que él mismo había ayudado a despedazar.
Me arrojé contra la puerta, golpeando el metal con los nudillos ensangrentados. —¡Damián! ¡Abre esta maldita puerta! ¡Lucía está afuera! —grité hasta que mi garganta ardió.
Silencio. El único sonido era el zumbido de los