La oscuridad nos cubre por completo y acerco mi cabeza a la ventanilla intentando divisar las estrellas, pero no se ven. Las únicas luces que se ven vienen desde abajo, de las ciudades y rascacielos, y aún así es un show hermoso. Las luces del avión ya se encuentran bajas, ya que es hora de dormir, pero yo todavía no puedo pegar un ojo. Y Alex me hace compañía con el insomnio.
—No se ven las estrellas, no entiendo por qué, si estamos en el cielo —digo arrastrando la lengua. Alex suelta una carc