Al fin llegamos a Australia. A diferencia del otro lado del mundo, acá hace un calor impresionante.
—Bienvenida a la Costa de oro —comenta Alex esbozando una media sonrisa, y toma mi mano con suavidad mientras con la otra mano libre llevamos nuestros equipajes—. Este lugar es increíble, ¡te encantará!
—Sí, ya lo creo —replico mientras caminamos con lentitud—. Soy fanática del calor… Excepto cuando estoy abrigada hasta el cuello —agrego mirando mi atuendo. Suelta una risa y señala el baño del l