(Narrado por María)
Santiago Polo era toda una caja de sorpresas, cuanto más descubría de él más fascinada me sentía y más cosas quería conocer.
Los días con él eran intensos, como en una maldita montaña rusa, y apenas tenía tiempo para pensar en las cosas que me preocupaban, por lo que Darío casi nunca estaba en mi mente.
El broche a aquellos días lo puso él en aquella pequeña excusión en la playa junto a sus primos y sus amigos.
- María – me llamó justo cuando recogía mi toalla y miraba hacia