Me levanto rápido de mi lugar y me giro sobre mis talones, Revann estaba de rodillas frente a un hombre algo de piel blanca y cabellos negros como la noche, sus ojos parecían ser plateados y noto que tiene algunas runas marcadas en ambos brazos, sus ropas son igual de primitivas que las de los hombres lobos que viven en los bosques, pero con un toque de elegancia.
—Es raro ver a un humano aquí, pero sé que te ha traído aquí, así que no te molestes en darme una explicación, pequeña Ginebra — Son