“¿El abogado Trejo? ¿Y Ahora que quiere?” —pensó Daniela.
Ella se puso de pie y les dijo.
—Espérenme un momento aquí ya regreso.
—¿Te acompaño? —le preguntó Sofía.
—No, tranquila. —dijo y se dirigió a la sala de estar, cuando llegó el hombre se encontraba de espalda observando un enorme cuadro de Lucas sentado sosteniendo a Frida en sus piernas, en la fiesta de cumpleaños del primer añito de su beba, con una inscripción que decía: “Hijo, tu mirada es el sol que ilumina mis días, hija con tu luz