—No, ya no supongo nada de ti. Y si nunca mencioné la naturaleza de mi ocupación, fue porque quise que te gustara Juan Carlos Quintana, el hombre, no el reportero de televisión.
—En realidad no me importa quién eres. Tuve tiempo de pensar desde la última vez que te vi y decidí que la primera impresión es la más importante, después de todo. Si alguna vez me acuerdo de ti… lo cual no sucede a menudo… me inclino a recordarte como el señor Bestia. —le dijo con voz fría.
—¡Que lastima! Porque ese Ju