— No lo creo… probablemente estará muy ocupada.
—¡Bueno está bien! Entonces nosotros dos, pero acuérdate que dijiste que me ibas a invitar a comer pizza, que no se te olvide.
— ¡Para nada! Yo siempre cumplo lo que prometo. —le dijo sonriendo y viéndolo con ternura.
Justo en ese momento, para su sorpresa, Daniela salió hacia la sala de espera y al ver a Juan hizo un gesto de desconcierto y después de disgusto al descubrir a Lucas en sus brazos.
Juan bajó a su hijo y lo colocó en el piso. L