Juan sonrío y le dijo con ironía.
—¿En qué momento mi compañero de juerga se volvió tan sabio?
Sergio lo miró fijamente y con una sonrisa triste le dijo.
— Supongo que fue el haber tenido que presenciar el sufrimiento y la depresión de un amigo, cuando su rostro quedó de desfigurado por una explosión.
Juan se quedó mudo por esta repentina confesión del hombre que consideraba su hermano. De repente comprendió que había sido un egoísta, que nunca se detuvo a reflexionar lo que estaban sintien