Pero lo difícil era cómo escapar del mar y llegar al extranjero.
No estaba segura de si contratar a alguien en el extranjero sería confiable.
Mientras Lorena estaba sumida en sus pensamientos, su celular sonó.
Desbloqueó la pantalla y vio que había recibido un mensaje de Adrián. Justo cuando iba a abrirlo, recibió una llamada de él.
—Doña Lore, lamento haberte preocupado estos días. Mi padre me pidió participar en un proyecto y me quitó el celular. Ahora que terminé el proyecto, acaban de devolv