Lorena sacó su celular y le envió un mensaje a César.
«Cuando tengas tiempo, vuelve a la hacienda para resolver un asunto nuestro y después regresa con tu verdadero “amorcito”.»
Después de enviarlo, se preparó para salir del hospital.
—Señorita Balan, ¿podemos hablar usted y yo? —Teresa apareció junto a ella en su silla de ruedas, sin que César estuviera cerca.
—Ummmm. No creo que ni siquiera nos conozcamos.
—Solo han pasado tres años desde que estuve fuera del lado de César. Quería preguntarle