Lorena no tenía permitido comer ciertas cosas.
La mayoría de sus hábitos estaban definidos por las preferencias de César, desde cómo vestía hasta lo que comía.
Lorena no quería recordar eso, pero últimamente se sentía mucho más sensible. Tal vez era por el embarazo.
Inconscientemente, posó su mano sobre su abdomen.
Adrián, al darse cuenta de que Lorena se había quedado atrás con una cara melancólica, decidió acercarse para animarla.
—Doña Lore, deja de caminar tan lento. Si alguien nos ve, pensa