Lorena sentía como si alguien dentro de su pecho le apretara el corazón una y otra vez. Esa tristeza y ese vacío parecían interminables. Permaneció quieta, dejando que sus emociones la dominaran por completo.
Lorena pensó que todo esto eran las secuelas normales de una ruptura amorosa.
Sabía que, una vez que superara esta crisis, sería borrón y cuenta nueva.
Ya había decidido dejar a César atrás y no volver a mirar al pasado.
Mientras tanto, César condujo directo a la estación de tren y recogió