César casi nunca veía películas. Aunque tenía un cine privado en su casa, era la primera vez que se sentaba con desconocidos a ver una en público.
Perla hizo un gesto con la boca, sin decirle nada.
A él no le molestó, ajustó la pajilla en su bebida y le ofreció las palomitas junto con la bebida.
Después de tanta discusión, Perla sentía algo de sed, así que aceptó y tomó un trago. A esas alturas, ya ni le importaba si le gustaba o no.
La película empezó. Era de terror, pero romántica al mismo tie