—...Voy a ver primero, y si encuentro algo que te sirva, te lo muestro. —Tal vez por su nueva identidad, Marina no se sentía del todo cómoda, y la conversación se sentía algo forzada.
Con la cara roja, guardó el certificado de matrimonio en su bolso.
—Después tengo que ir al funeral del abuelo de César. ¿Vas a venir conmigo o prefieres regresar a casa sola? —le preguntó Ricardo.
Marina dudó, no quería ir al funeral del abuelo de César.
—¿No es raro si no voy?
—No pasa nada, no hemos hecho nada p