Marina miró la hora. Eran las tres de la madrugada.
—El abuelo de César va a morirse —dijo Ricardo por teléfono, con la voz apagada, como si no tuviera ganas de hablar.
—¿Cuéntame? —Marina se incorporó de golpe en la cama. El sueño se le fue al instante, y su cara reflejaba sorpresa.
¿El abuelo de César?
Trató de recordar... debía ser el papá del papá de César.
No era raro que se quedara en blanco por un momento. El pariente más anciano que tenía era su mamá. Ni siquiera había tenido abuelos.
Ri