—Así que, señora, este estilo es más formal, de negocios, y cuando te lo pongas te hará ver maduro y seguro. Esta otra es más casual, te dará un aire de mucha energía —explicó la vendedora con entusiasmo.
—Me llevo ambas, ahora mismo empaquétalas —dijo Perla, decidida.
La vendedora estaba muy contenta de que la venta hubiera sido tan fácil.
—No lo sé. —César intervino.
—Aún no me las he probado, ¿y si me quedan pequeñas? Volver a hacer que me acompañes por aquí sería un fastidio.
Perla intentó c