Cuando Lorena llegó a casa, el dolor se hizo más y más fuerte, e incluso sintió un pequeño dolor en el pecho.
Entró en su habitación, se quitó la ropa y se aplicó el medicamento. La herida estaba en el costado derecho, lo que hacía que aplicar el ungüento con la mano izquierda fuera un poco complicado.
Después de terminar, le dio hambre. Sin ganas de cocinar, decidió pedir comida a domicilio.
Mientras comía, recibió un mensaje de su profesor. Primero le preguntó cómo estaba y luego le ofreció cu