Teresa tocó la puerta antes de entrar a la oficina del presidente.
—¿Qué haces aquí? —preguntó César, con cara seria. Todavía seguía molesto por lo que había pasado en la reunión.
Teresa se acercó y le dio los papeles que traía en la mano, suspirando, como si estuviera triste.
—Con Clara suspendida, ya ni sé a quién pedirle que me firme estos documentos. No me quedó otra que venir a buscarte.
Puso el expediente sobre la mesa y, como si no tuviera importancia, se quejó de Clara.
—No ent